Más información sobre los antecedentes de este tipo de acuerdo
El movimiento de Desarrollo Sostenible de principios de los 2000 ayudó a dar forma a los Acuerdos de Buena Vecindad (ABV) como herramientas para promover la justicia social, la gestión ambiental y la sostenibilidad económica. Desde entonces, estos acuerdos se han vuelto más comunes en proyectos de desarrollo de recursos, asegurando que los beneficios del desarrollo se compartan de manera más equitativa y sostenible.
La concertación de acuerdos se aplica a todas las situaciones en las que empresas y comunidades se unen para formalizar consentimientos, compromisos y obligaciones mutuas. Estos acuerdos deben priorizar los intereses de aquellos cuyos medios de vida, bienes, cultura o bienestar puedan verse afectados.
Los acuerdos de reparto de ingresos han demostrado ser mecanismos eficaces para promover la reciprocidad y garantizar que las comunidades locales se beneficien de la extracción de recursos naturales. Alinean los intereses de las empresas mineras y las comunidades, fomentando un desarrollo más sostenible y equitativo.
Los acuerdos buscan entregar beneficios directamente a las comunidades afectadas y empoderar la toma de decisiones sobre cómo deben usarse esos beneficios.
Las AGN exitosas son ingresadas voluntariamente por todas las partes, no impuestas a las partes, y se tratan como documentos vivos abiertos a revisión y mejora continua.